viernes, 26 de julio de 2013

Bebe al agua!!!

Hugo sumergiéndose con 4 meses. 
Este calor  invita a darnos un buen chapuzón en la piscina y qué mejor oportunidad para sumergir a nuestros bebés en el agua y además de refrescarlos  aprovechar para divertirlos y practicar ejercicios que estimulan sus músculos.

Algunos tendrán miedo de que sus bebés se sumerjan como Hugo (ver foto superior) pero siguiendo los consejos de los profesionales y con paciencia y mucho cariño nuestro bebé disfrutara como un pez en el agua. Os puedo asegurar que verlo moverse sin miedo alguno bajo el agua es una de las experiencias mas bonitas que he podido compartir con el. Tal vez tenga algo que ver mi gran afición al buceo... jejeje

Hay que conseguir que la experiencia del bebé en la piscina sea agradable y tener el cuidado necesario para evitar un accidente.
Te dejo unos consejos que te pueden ayudar a que tu bebe y tu disfrutéis de la piscina:

La temperatura del agua es muy importante, antes de sumergirlo verifica que ésta se encuentre entre los 28 y los 30 grados  para que no sufra de hipotermia. También es bueno que la piscina no tenga mucho cloro, pues algunos estudios han demostrado que puede provocar asma y problemas respiratorios en los pequeños.

Aunque algunos bebés disfrutan del agua, hay otros que no. Debemos respetar su gusto y no obligarlo a permanecer en el agua si no quiere.

Es importante infundirles confianza antes de meterlos al agua, hay que tener cuidado, sumergiéndolos poco a poco para que no se asusten.

El bebé debe sentirse cómodo y confiado con la persona con la que esté en el agua, de esa manera se sentirá en confianza y protegido, sintiendo que nada puede sucederle.

Al principio, no debemos sumergirle la cabeza, pero podemos  mojarlo con las manos y poco a poco se vaya acostumbrando.

Si notas que durante su permanencia en el agua tu bebé empieza a tiritar de frío o se le ponen los labios morados, sácalo del agua y abrígalo bien.

Si tu hijo presenta alguna enfermedad respiratoria no es buena idea meterlo al agua, pues podría complicarse su estado de salud.
 Cuando lo saques del agua, le debes dar una ducha con agua dulce para evitar irritaciones provocadas por el cloro de la piscina.

Recuerda estar siempre pendiente de tu bebé porque cualquier despiste puede terminar en accidente.

Si pones a tu bebé en un flotador, no dejes de mirarlo porque podría escurrirse por el agujero o darse la vuelta.

Antes y después de bañar al bebé al agua asegúrate que su piel esté bien hidratada con protector solar especial para bebé para evitar quemaduras.

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